El Mensaje

Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ese animal remoto que devora primaveras sigue rondando.
Y yo, al pie del mar de los delirios, busca una escafandra.

Soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen,
por este día, los muertos de mi felicidad.
Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor, un poco con verdad.

Te amaré cuando acabe de amar.
Pero lo que más me ha estremecido,
hasta perder casi el sentido,
son tus ojitos, mi hija…
tus ojitos divinos.

Veo una luz que vacila,
y promete dejarnos a oscuras.
Si no creyera en la balanza,
en la razón del equilibrio,
si no creyera en el delirio,
si no creyera en la esperanza...

Yo no sé lo que es el destino.
Caminando fui lo que fui.
Le he preguntado a mi sombra cómo ando,
para reírme.

Y cómo pasa el tiempo,
que de pronto… son años.

La era está pariendo un corazón.
No puede más, se muere de dolor,
y hay que acudir corriendo,
pues se cae el porvenir.

Si me dijeran: pide un deseo,
preferiría un rabo de nube
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.

2025 y sigue